Antonio, Marisa y Xavier en el  HM Montepríncipe. Kanbonna en el hospital antes  de la operación. De izquierda a derecha: Belén, Hun, Kanbonna, Xavier y Antonio.
Hablamos con el principal artífice de la Operación Kanbonna: Dr. Xavier Santos Heredero —cirujano plástico del Hospital Universitario HM Montepríncipe y Profesor de la Universidad CEU San Pablo—, para conocer las claves de la aventura española del pequeño camboyano. ¿CÓMO SUPISTE DE LA EXISTENCIA DE KANBONNA? Ocurrió a través de Natalia, enfermera del Medical Team, quien en el aeropuerto entabló conversación con un turista de origen camboyano —había huido de su país durante el periodo de los jemeres rojos y regresaba después de cuarenta años— que descubrió a Kanbonna cuando visitaba su poblado. Éste, sabiendo que se encontraba ante un equipo médico español, mostró a Natalia la foto del niño por si pudieran hacer algo por él. Inmediatamente nos conmovimos, un nevus así en un país con una cultura como la camboyana era un estigma: ¡Kanbonna estaba condenado a la marginación! O como indicó su madre, Hun, en una entrevista anterior: “todo se debe a que algo muy malo hemos hecho en una vida pasada”. Ella estaba muy asustada, ya que había visto como otros niños en una situación similar habían acabado suicidándose. Propuse entonces a Marisa —Presidenta de PSE España— el proyecto, quien lo acogió con enorme entusiasmo. Del mismo modo, lo presenté a Hospitales Madrid (HM) Montepríncipe, quienes me mostraron desde el primer minuto su respaldo absoluto. Es entonces cuando comenzó la Operación Kanbonna. Una vez que, desde Camboya, Mónica y Pablo gestionaron los permisos y visados, nos quedaba únicamente encontrar dónde alojar a madre e hijo en Madrid. Se valoró la posibilidad de solicitar la ayuda de un hotel, lo que podría suponer dificultades logísticas —en un entorno así, ambos permanecerían la mayor parte del tiempo solos durante tres meses—. Nos pusimos entonces en contacto con Cristina Laorden —responsable del voluntariado en la Universidad CEU San Pablo—, quien se ocupó personalmente de hablar con la Residencia Materno- infantil de la Obra Social Ascensión Sánchez donde madre e hijo encontraron rápidamente las puertas abiertas. Esta residencia acoge a madres con niños en edades tempranas y era perfecta para este caso: la residencia ha constituido realmente un hogar para ellos.
Kanbonna y Hun junto a Antonio en el aeropuerto de Barajas.
¿EN QUÉ HA CONSISTIDO EL TRATAMIENTO MÉDICO? Kambonna padecía una malformación congénita, un tumor benigno de la piel. Éste puede evolucionar a maligno en un porcentaje bajo, pero en este caso el problema no era tanto médico como de índole social: sabía que de eso no se iba a morir, pero que estaba condenado a una vida muy dura. El principal problema no era quitar el tumor, sino cubrir de manera estética el lugar que ocupaba éste. Afortunadamente, en cirugía plástica hay una serie de técnicas que nos ayudan a solventar estas situaciones. En la primera intervención, lo que hicimos fue colocar unos expansores —una especie de globos que se colocan bajo la piel en zonas cercanas a la lesión, que se van hinchado poco a poco con suero, de forma que una vez estirada la piel, ésta sirva para cubrir la zona donde se realice la extirpación—. El proceso de expansión de la piel duró cuatro semanas, yo iba a la residencia semanalmente a hinchar con suero los expansiones y cuando tuvimos un volumen suficiente, le volvimos a operar. En la segunda operación, se quitó el tumor y se trasladó la piel estirada para reconstruir la nariz y mejilla. La tercera intervención consistió en remodelar esa piel que se había trasladado, para que quedase lo más natural posible, es decir, hacer un refinamiento del proceso. Finalmente, hemos conseguido quitarle el 99% de la lesión, le ha quedado una pequeña zona en el borde del párpado, pero hemos decidido no extirparlo debido a que hubiera acarreado muchas complicaciones y el resultado estético hubiera sido peor. ¿CUÁL HA SIDO EL MAYOR RETO? El reto que tenía este caso era el tiempo: había una fecha de salida determinada, estos procedimientos en España se hacen con retoques a largo plazo, pero no podíamos hacerlo en el caso de Kanbonna. El segundo reto era que no podía haber complicaciones derivadas de las intervenciones: si se infectaba o produjera un hematoma, por ejemplo, hubiera retrasado todo el proceso y no hubiéramos llegado a tiempo. Todo ello ha supuesto un estrés añadido, porque si algo fallaba y se alargaba: ¿qué podíamos hacer? ¿Enviar a Kanbonna de regreso a Camboya con el procedimiento incompleto? Afortunadamente no ha habido ninguna complicación y hemos conseguido acabar en el plazo establecido. LA OPERACIÓN KANBONNA HA FUNCIONADO COMO UN ENGRANAJE PERFECTO, ¿QUÉ PAPEL HA TENIDO CADA PIEZA DEL MISMO? Todas las piezas han sido fundamentales: La asistencia legal desde Camboya con Mónica y Pablo. Y la confianza que generaron en Hun, a través de su cariño, antes de partir a España. HM y en concreto el HM Montepríncipe, que es el hospital donde trabajo. Se han volcado a nivel institucional: nos han dado habitación —hubiera o no hubiera disponibilidad suficiente en el área infantil— y han asumido todos los costes —son tres cirugías y ello tiene un alto precio—. Pero para mí, quizá no importa tanto el aspecto económico sino cómo se han volcado, desde la dirección del hospital hasta el personal de enfermería: ¡Kanbonna es famoso en todo el centro, todos le conocen y le quieren. Y debo agradecer especialmente la generosa y activa colaboración durante todo el procedimiento de la Dra. Beatriz González Meli —cirujana plástica pediátrica—. Por otro lado, la Universidad CEU San Pablo ha hecho una labor fundamental localizando la residencia: ¡la gestión de Cristina ha sido fabulosa! En cuanto a la atención del niño, Belén y Antonio ¡qué decir de ellos! Han sido el segundo padre y madre de Kanbonna: acompañándolos en el hospital, la residencia y en algunas salidas lúdicas. Natalia, la enfermera que descubrió el caso, quien ha cambiado turnos para poder per-manecer junto a Kanbonna las noches posteriores a cada una de las intervenciones ¡ha sido excepcional! Los voluntarios que les han visitado e incluso llevado a excursiones —Zoo de Ma- drid, eventos de PSE, etc.—. Ale y Sitthy, que han realizado una labor muy importante como intérpretes y de acompañamiento. Y, sobre todo, la Residencia Materno Infantil Ascensión Sánchez, quienes han sido una familia para ambos y les han ayudado en todo lo que estaba en su mano, 24 horas los siete días de la semana. Y finalmente, el incondicional apoyo de Marisa como presidenta de PSE España, sin este res-paldo institucional no hubiera existido la Operación Kanbonna.
¿CÓMO SE HAN ADAPTADO MADRE E HIJO A LA NUEVA SITUACIÓN DURANTE TODO EL PROCEDIMIENTO? La adaptación ha sido paulatina aunque rápida. Hun estaba muy asustada y, aún así, ha mostrado un gran coraje al aceptar venirse con unas personas desconocidas que un día le plantearon viajar al otro lado del planeta para tratar de quitar la mancha a su hijo: esto solo se hace por amor, en este caso por amor a un hijo. Es curioso como el ser humano se va adaptando. Ella ha visto durante semanas como toda la gente que les rodeaba se ocupaba de ellos y se desvivían en atenciones. Ha tenido confianza ciega en toda la gente que les ha rodeado. En cuanto al niño, ¡nos ha conquistado a todos! Es listo y tremendamente simpático, los últimos días nos decía “Kanbonna guapo”, que era lo que más ha debido de oír a los que le rodeaban. ¡Estamos todos enamorados de él y le vamos a echar mucho de menos! ¿QUÉ VA A SUCEDER UNA VEZ VUELVAN A CAMBOYA? Si viviera aquí, el protocolo sería verle cada quince días, pero como no es así, le daré instrucciones al Dr. Sarath, médico de PSE Camboya. Por este motivo, quería retrasar su marcha lo máximo posible, allí va a regresar a las duras condiciones de su entorno, más proclive a las infecciones. Este verano le veré allí cuando me desplace con el Medical Team durante el desarrollo del Programa de Continuidad Escolar y podré hacerle una revisión. VIENDO TU GRADO DE IMPLICACIÓN CON PSE, ¿QUÉ OTROS PROYECTOS TE PLANTEAS COMO COORDINADOR DEL MEDICAL TEAM? Como coordinador, ampliar este proyecto, no solo en la parte de atención a los niños y a nuestros voluntarios —¡el año pasado fuimos siete y este verano seremos veintiuno!—, sino con una nueva vertiente de estudio socio-sanitario de las condiciones en las que viven los niños —ver si tienen problemas con el agua, con la gestión de las basuras, con la cercanía del basurero, con la alimenta-ción, si tienen asistencia sanitaria, etc.—. Tenemos el objeto de crear una base de datos de dichas condiciones y, al año siguiente, desarrollar talleres con las familias tratando de aportar soluciones —no hacer fuego dentro de la casa, explicar la higiene básica, precauciones con el agua, etc—. En definitiva, dar un paso más, no sólo con los niños, sino con las familias y sus entornos. Por otro lado, espero que Kanbonna no sea el primero de los casos a los que poder traer y ayudar. Es una línea de trabajo bonita, no soy partidario de traer pacientes que puedan ser atendidos en su entorno, sino sólo los casos en los no haya una solución posible en Camboya. Y no sólo de mi especialidad, estoy seguro de que los HM respondería con especialidades como traumatología, cardiología, etc.: se ha abierto el camino. Por la Sonrisa de un Niño quiere agradecer a todas la personas y entidades que ha colaborado junto con el Dr. Xavier Santos en ofrecer un nuevo futuro, lleno de esperanza, al pequeño Kanbonna.
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