SIHANOUKVILLE

Hace cuatro semanas, durante la semana de formación, los voluntarios de PSE viajaron a Sihanoukville —uno de los destinos más turísticos de Camboya, después de Siem Reap, debido a su proximidad a la playa— para una jornada de formación. Aunque la mayoría volvió a Phnom Penh después de la formación, unos veinte monitores permanecieron allí. Eso no fue debido a su clima agradable y sus innumerables playas, sino porque hay dos subprogramas de PSE instalados allí. Lejos de PSE Phnom Penh, pero leal a su espíritu y valores, la vida en Sihanoukville es de alguna manera muy similar, pero muy diferente también. Una experiencia digna de ser vivida.

POR QUÉ ES DIFERENTE

Lluvia. Sólo lluvia, durante todo el día. ¿Dónde están la playa y el sol?  ” Es una pena que no podamos ir a la playa” dice Ana Llinás, coordinadora de Sihanoukville CSC “Los niños adoran la playa y también los monitores”

Con esta bandera, los niños intentaron mostrar a los monitores que PSE es su hogar.

“Un día, estaba lloviendo un poco, pero de todos modos decidimos ir a la playa” dice Paula, enfermera en el Centro de Servicios Comunitarios de Sihanoukville durante el Programa de Continuidad Escolar “entonces empezó a llover mucho, pero los niños se lo pasaron en grande” añade, con los ojos brillantes como si reviviera ese momento en su mente ”y, cuando salió el sol, fueron a nadar “. En este momento, los monitores fueron con los niños al agua, y formaron una cadena humana para marcar el área donde podían nadar. “Eso se debe a que algunos de los niños nunca han ido a la playa y no saben nadar” dice Ana, la coordinadora del subprograma de Central de Sihanoukville —ambas coordinadoras europeas de Sihanouville se llaman Ana—. Eso hace que los niños vayan al centro porque quieren volver a la playa con los monitores.

A los niños les encanta la playa. A Ana Llinas, coordinadora de CSC también.

“Algunos de los niños nunca han ido a la playa y no saben nadar, aunque han vivido cerca del mar durante toda su vida”.

Los niños no van a la playa fuera de PSE, pero les encanta..

La playa es un pequeño paraíso para estos niños, “vestidos como mignons”, con camisetas PSE amarillas, demasiado grandes para ellos, cayendo sobre sus rodillas —a los niños les encantan las camisetas PSE porque son mucho más limpias que su propia vestimenta—. A veces pierden su ropa, que se quitan para la ducha o en la playa y no la encuentran después entre la ropa de sus compañeros, por lo que los monitores les dan camisetas amarillas, ¡y se ponen tan contentos!  A los niños les encanta pasar tiempo en la playa, construir castillos de arena, o simplemente meditar: la meditación en la playa es una nueva actividad este año, ¡y funciona sorprendentemente bien! Los niños están muy concentrados. ¿Tal vez porque pueden pensar, durante ese tiempo, en lo felices que están de estar aquí?

“El subprograma nunca para cuando llueve”.

SIEMPRE PREPARADOS PARA LOS NIÑOS

Pero esta mañana, como la semana pasada, el sol se esconde detrás de las nubes y la lluvia cae sobre los centros. Los monitores europeos y camboyanos se reúnen después del desayuno, aún con un poco de sueño, pero con una sonrisa. Aquí, en Sihanoukville, los monitores europeos y camboyanos viven juntos, y así se conocen mucho mejor que en Phnom Penh, por ejemplo, donde los monitores camboyanos vuelven a casa después del día. “Es intenso” dice uno de ellos “pero al mismo tiempo, es una gran experiencia. Un día cocinamos comida khmer para la cena, y al día siguiente europea”. Luego, comparan. Incluso si la cena europea es buena y consistente, los camboyanos tendrán arroz a un lado, porque lo comen en cada comida.

Los monitores camboyanos y europeos viven juntos en el campamento y forman un equipo muy unido.

“El subprograma nunca para cuando llueve” dice Paula “normalmente, iríamos a la playa, pero, con ese tiempo, haremos las actividades dentro. No queremos arriesgarnos a que los niños enfermen”. Hoy, la preocupación principal de los monitores no es el hecho de no ir a la playa, sino que el número de niños que han venido esta mañana es menor. “Es debido a la lluvia “ dice Paula, ”cuando llueve, los padres mantienen a sus hijos en casa para ayudar con las tareas domésticas. Pero hemos enviado a sus casas un camión con monitores y miembros del Equipo Social.”  Ha funcionado. En las aldeas donde viven los niños, los monitores han cantado canciones de PSE, han hablado con las familias y les han preguntado si podían llevar a los niños al programa. Finalmente, han regresado con cuarenta niños más.

El programa nunca para: muchas actividades de interior son posibles, como la lectura de cuentos.

A los niños les encanta venir al centro, tal vez porque alguien está cuidando bien de ellos, y el encargado del servicio médico es muy amable con ellos. Paula los escucha, revuelve en su gran caja de medicinas, saca unos frascos mágicos y un vendaje, les explica que han hecho bien en venir y evita cualquier tipo de infección, y los niños salen con una sonrisa. Cada miembro aquí da el cien por cien para hacer este mes de agosto algo especial para los niños. Carlos muestra orgulloso la bandera de Sihanoukville Central, pintada por los niños: “cuando la pintaron” dice “trataron de mostrarnos que PSE es su hogar”.

¡HOGAR, DULCE HOGAR!

Los niños se ponen  muy nerviosos con los juegos de agua: si el globo estalla encima de alguien puede ser incluso más divertido, así que… ¡cuidado!

“Algunos vienen aquí desde hace años” dice Ana Ena “y ahora los conozco bien, sé dónde viven”. También le gusta vivir en el mismo lugar con todos los monitores camboyanos y europeos. Mientras tanto, fuera, bajo un gran toldo que los protege de la lluvia, los niños juegan con globos hinchables atados a los tobillos, tratando de hacer estallar los globos de sus adversarios con los pies. Algunos otros, de pie en círculo están pasando bombas de agua de mano a mano sin dejarla caer. Pero, inevitablemente, al final, el globo explota y el juego se convierte en un desastre donde los niños se lanzan unos a otros globos de agua, o los lanzan al cielo, tan alto como pueden, tratando de atraparlos cuando caen de nuevo. Aquí, cada actividad viene acompañada de una batalla de baile entre los equipos, cada cual más ruidoso.

El centro de Sihanoukville es muy especial para sus coordinadores, Ana, que ha venido más años, y David, que vino hace muchos años.

“Tenemos todo aquí, excepto ratas, ¡eso es bueno!”

El Sihanoukville Community Service Center (CSC) no está muy lejos del campamento central sólo se tarda unos 15 minutos en camión para ir —está situado justo entre la playa y la estación de tren—. Si se va desde la carretera, hay que cruzar, a pie, las vías del tren. A menudo, un tren se estaciona justo delante de él, y los niños y los monitores tienen que subirse a los vagones para llegar al otro lado y entrar en el Centro. La mayoría de los niños viven alrededor y van caminando a Sihanoukville CSC.

Los niños cruzan las vías del tren para llegar al centro PSE.

Entre ellos, un grupo de seis hermanos y hermanas de una familia de once. Son los hijos de una comerciante, cuya tienda —donde los monitores compran cafés, o tek deko en camboyano— se encuentra justo enfrente del CSC. Son muy educados y se cuidan mucho entre ellos. Kim Hay, de once años de edad, la mayor, sólo viene al centro por la tarde, porque tiene que ir a la escuela por la mañana.

Como muchas otras niñas Kim Hay hace de madre cuando ella no está

“Hay gallinas y gallos en el patio” dice Ana “que pertenecen a la dueña del centro. Ella vive en el mismo edificio, en la parte de arriba de las aulas, y por eso no podemos sacarlas”. Niños, monitores, pollos y perros viven juntos tranquilamente, como en una granja. Hay incluso algunas aves no identificadas: “No sé qué es este pájaro” añade ”tenemos de todo aquí, excepto ratas, ¡menos mal!”

ACTIVIDADES

Los monitores nunca pierden la imaginación cuando se trata de inventar actividades para los niños.

Cuando los días son de playa, los niños disfrutan de tiempo libre —pueden ir a nadar, o construir castillos de arena—. Las playas les proporcionan todo lo que necesitan para divertirse, ¿por qué añadir reglas al juego, después de todo? En cambio, en un día como éste —un día lluvioso con un cielo gris oscuro— las actividades ocurren dentro de los centros y los monitores deben prepararlas aunque, en algunos casos, los niños también disfrutarán de la regla de “no reglas”: la actividad libre de dibujo. Los niños tienen papel, plumas de colores, ¡y la única regla es su imaginación! “Por lo general, los niños reproducen lo que hicieron o vieron en la mañana” dice Ana, que ahora suena como un director de escuela muy amable ”eso significa que han aprendido algo. Tratamos de hacer el subprograma divertido, pero también educativo.”

Historias, más historias. Los niños disfrutan de la calma y de las actividades educativas.

“Aquí, organizamos tantas ferias y grandes partidos como podemos” dice otro monitor “porque los niños pequeños se distraen fácilmente y no les gusta hacer la misma actividad mucho tiempo”. Esta tarde, en ambos centros, los monitores han organizado actividades interiores y exteriores.

Los niños son muy competitivos. Les encantan las ferias.

Hoy es lunes 21 de agosto y el miércoles será el último día del Programa de Continuidad Escolar. Puede sentirse. Detrás de toda la alegría y energía de los monitores, se puede sentir algo de tristeza, la sensación de que el programa ha ido demasiado rápido. Los niños se darán cuenta en un par de días, hoy no: hoy vuelven a sus casas con una sonrisa en la cara y pensando en mañana, que lo pasarán aquí de nuevo. Los monitores tratan de capturar imágenes de estos últimos momentos con estos niños, ya pensando en el próximo año.

¿Podemos quedarnos un poco más? ¡No queremos marcharnos!

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