PENSIONNAIRES: PORQUE SÍ ES POSIBLE UN HOGAR

Cuando uno camina por las instalaciones de PSE fuera del horario del Programa de Continuidad Escolar, o durante el fin de semana, sigue encontrando niños. Son niños de aspecto cuidado, llenos de alegría y siempre dispuestos a un choque de manos, una palabra divertida o un abrazo de oso. Son los Pensionnaires —internos—, niños que viven en PSE de forma estable y para los que PSE es su hogar.

LOS DOS PROGRAMAS DE PENSIONNAIRES

En PSE, existen dos vías para acceder a Pensionnaires: El programa de acogida, cuya finalidad es proporcionar un hogar, durante el curso escolar, a los niños que cursan sus estudios de la mano de PSE —ya sea en escuelas públicas asociadas a la ONG o en las propias escuelas PSE— y que viven muy lejos del centro PSE —Son niños que permanecen en PSE, solo durante el curso y que, cuando llegan las vacaciones escolares, vuelven a sus casas—. Y el programa de protección, cuya finalidad es proporcionar un hogar y una formación a niños que viven en un entorno de alto riesgo, ya sea: porque sus familias no pueden hacerse cargo de ellos o han sido abandonados; o porque son víctimas de malos tratos, abuso o explotación.

Los Pensionnaires son niños sonrientes. Aquí, en PSE, recuperan su infancia.

“Cuando uno llega a PSE cada verano, llega con la incertidumbre de si se acordarán de él los Pensionnaires, pero sólo hace falta llegar a PSE, dejar la maleta en el suelo y oír tu nombre gritado por un niño, para saber que se siguen acordando de ti. Es un momento increíble.”

El departamento de Servicios Sociales de PSE es el encargado de valorar la situación de los niños, del entorno en que viven y acogerles en PSE si consideran que ésa es la mejor solución para ellos.

LAS «MOM». EL MILAGRO DEL CARIÑO

Durante todo el año, los Pensionnaires son cuidados por las «mom» —cuidadoras infantiles—, como aquí las llaman: trabajadoras de PSE que viven con ellos y se encargan de velar por sus necesidades. “Los niños adoran a las «mom»,” dice Elena, la coordinadora de Pensionnaires “ellas hacen un trabajo increíble, al que nosotros nunca llegaremos, porque requiere una convivencia muy estable en el tiempo y el Programa de Continuidad Escolar es más breve”. Las «mom» son personas clave en este contexto, porque estos niños, además de necesitar cuidados, comida y estudios, necesitan por encima de todo —especialmente en el caso del programa de protección— alguien que haga lo más importante que hace una madre: quererles.

Emma jugando con un niño Pensionnaire. Alegría y cariño: la mejor medicina para todo.

“Los Pensionnaires son las perlas de PSE. ¿Cómo no ser las perlas? Son los niños que vienen de «lo peor».

PENSIONNAIRES: ENTRE LOS BEBÉS Y LOS ADOLESCENTES

Los niños de Pensionnaires tienen entre cinco y dieciséis años. Para los niños menores de cinco años, los Servicios Sociales de PSE buscan familias de acogida —a las que PSE ayuda económicamente y a las que hace seguimiento— que cuidan de ellos en sus propias casas. Cuando cumplen cinco años, los niños ingresan en Pensionnaires, salvo que las familias de acogida quieran seguirles atendiendo.

A partir de los dieciséis, los niños dejan de formar parte del programa de Pensionnaires, pero si lo desean, continúan estudiando y viviendo en PSE, en un edificio diferenciado de Pensionnaires y con algunos nuevos privilegios, como, por ejemplo, una cuota de flexibilidad mayor, es decir: ¡igual que en cualquier familia tradicional!

”Son muy curiosos, lo quieren saber todo”

Cuando llega el verano, el Programa de Continuidad Escolar ayuda a las “mom”, para que éstas tengan la oportunidad de descansar después del curso escolar. La mayoría de los niños del programa de acogida se van a casa, por lo que los niños a los que atiende este subprograma son, mayoritariamente, los del programa de protección, unos ochenta y cinco niños, que viven de forma estable en PSE. “Cuando uno llega a PSE cada verano, llega con la incertidumbre de si se acordarán de él los Pensionnaires” —Elena, lleva cinco años cooperando en PSE, de los que cuatro han sido con ellos— “pero sólo hace falta llegar a PSE, dejar la maleta en el suelo y oír tu nombre gritado por un niño, para saber que se siguen acordando de ti. ¡Es un momento increíble!”

Los niños no olvidan a los monitores del Programa de Continuidad Escolar, porque gracias a ellos, los niños son felices y se divierten muchísimo durante las vacaciones escolares.

LA AGENDA DE LOS PENSIONNAIRES

A medida que se van conociendo los subprogramas del Programa de Continuidad Escolar, se descubre que, aunque todos —ni más ni menos que diecinueve subprogramas— trabajan con los niños y tienen un mismo espíritu, no hay dos iguales. La diferencia la determinan fundamentalmente, aunque el tipo de centro condicione también, los niños: sus edades y sus circunstancias. Por ejemplo, no tienen nada que ver los niños de Veal Sbov, que en su mayoría nunca han ido al colegio, con los niños de la guardería de Sen Sok, más acostumbrados a una vida ordenada. Sucede algo similar con Teenagers, o los niños de Central: son todos radicalmente diferentes. Por eso, los contenidos de cada subprograma son también diferentes, porque atienden a las circunstancias de cada grupo de niños y sus necesidades, distintas entre sí. Pensionnaires no es una excepción: sus niños son diferentes de los niños de otros subprogramas y el contenido del programa también.

A pesar de que los subprogramas son muy diferentes entre sí, todos mantienen un mismo espíritu: Conseguir que los niños se sientan como niños.

LAS PERLAS DE PSE

Los niños de Pensionnaires son niños de aspecto cuidado y limpio, con una delicadeza nueva, que se percibe desde el momento en que, a primera hora de la mañana bailan sus canciones populares. “Parecen sevillanas”, dice un monitor entre risas, y sí, mueven las manos igual, pero mucho más despacio, llenos, sus movimientos, de delicadeza. Esa delicadeza es nueva.

“Los Pensionnaires son las perlas de PSE” dice Elena “pero, ¿cómo no ser las perlas? son los niños que vienen de «lo peor»”.

Hay un largo camino que recorrer hasta conseguir que los Pensionnaires recuperen su sonrisa, hasta conseguir que olviden sus duras historias.

«Lo peor», es el desapego, el abandono y el maltrato más absoluto, son los niños que vienen de la nada. Y nada, es nada. Llegaron a PSE con sus necesidades más básicas sin cubrir, totalmente olvidadas de todos, y especialmente las más importantes: las afectivas.

“Cualquiera de vosotros puede hacer algo maravilloso en la vida, sólo hace falta que descubráis cuáles son vuestros dones y desarrollarlos.”

Y son las perlas porque PSE deposita en ellos, diariamente, todo su potencial educativo, tanto en lo académico como en el desarrollo personal. El subprograma de Pensionnaires mantiene vivo ese enfoque durante el verano, primero porque educar es un objetivo sin descanso para PSE, pero, además, porque los Pensionnaires son niños preparados para actividades pedagógicas que en otros subprogramas es más difícil. ”Son muy curiosos” dice Elena “lo quieren saber todo”.

¡Los Pensionnaires son niños muy curiosos!

EDUCANDO, SIEMPRE, EDUCANDO

Por eso, en este subprograma, en la agenda semanal, se diferencia entre pequeños talleres, que consisten básicamente en manualidades a través de las cuales enseñarles muchas cosas y actividades sociales, que tienen una finalidad claramente pedagógica: las actividades sociales de la semana anterior fueron los oficios y los niños recorrieron las instalaciones de PSE descubriendo las diferentes profesiones que desarrollan los trabajadores de PSE o las que se imparten en la aulas en el ámbito de los módulos profesionales: mecánica, cocina, estética y spa, lavandería, seguridad, y visitas guiadas a personas que quieren conocer el centro PSE.

La agenda de los Pensionnaires, incluye pequeños talleres, que consisten habitualmente en manualidades que les ayudan a desarrollar habilidades como la paciencia.

Junto a la receta hay un cartel gigante con los aspectos que los monitores van a valorar en cada grupo Masterchef: el trabajo en equipo, la limpieza, la puntualidad y la motivación, ahí es nada…

Ahora hay que mantener el plato y la taza sin que se caiga el agua. Es un juego divertido, pero también enseña a los niños a concentrarse.

Hoy, para los más mayores, la actividad se ha llamado “Habilidades”. “Cualquiera de vosotros puede hace algo maravilloso en la vida” así ha empezado Marif la actividad “sólo hace falta que descubráis cuáles son vuestros dones y desarrollarlos”. E inmediatamente ha ido mostrando tarjetas a todos con rasgos de personalidad, para que cada uno eligiera el rasgo que más se adaptaba a él. Ha habido muchas risas durante la actividad, sobre todo para los que se han atrevido a coger las tarjetas de “inteligente” y “divertido”. Al acabar han explicado por qué se veían así. Luego, cada uno ha escrito en un papel, con una caligrafía camboyana absolutamente artística, su nombre y cómo se veía a sí mismo y cada niño del grupo ha ido añadiendo a ese papel como veía a esa persona concreta.

Una de las actividades sociales, llamada “Habilidades”, persigue ayudarles a descubrir sus capacidades y potenciarlas.

MASTERCHEF

Además de las actividades sociales y los talleres de manualidades, todos los Pensionnaires pasarán, a lo largo del mes, por un taller de fotografía y también por un taller de cocina, su particular Masterchef, donde primero lo pasarán  genial cocinando y, casi seguro, pringándolo todo —a la entrada de la cocina hay una pizarra enorme con la receta de las cookies de banana que van a hacer— y luego, y aquí hay un gran reto, lo dejarán todo relimpio —junto a la receta hay un cartel gigante con los aspectos que los monitores van a valorar en cada grupo Masterchef: el trabajo en equipo, la limpieza, la puntualidad y la motivación—, ahí es nada…

Cocinar es una actividad muy divertida y además es una habilidad muy útil. Pero no sólo eso: a través de esta actividad, los monitores les trasnmiten importantes capacidades, como el trabajo en equipo, la motivación, la limpieza y la puntualidad.

Ese mismo sistema, con otros valores que se quieren inculcar en los deportes, se utilizará en las actividades deportivas, que también ocupan una parte importante de la semana.

Todos los subprogramas PSE potencian el deporte.

LA AVENTURA DE KEP

Pero, además de todas estas actividades, los lunes los miércoles y viernes, siguiendo la misma filosofía que Teenagers y Handicapped, los Pensionnaires pasan el día fuera. Incluso, casi al final del subprograma, salen tres días seguidos, fuera, a un centro cedido por otra ONG en Kep, una población cercana a la playa al suroeste del país.  El objetivo de este viaje es salir durante unos días del espacio PSE, donde permanecen todo el año y allí, además de disfrutar de la playa, seguir participando en muchísimas actividades y, sobre todo, convivir entre ellos y con los monitores de una forma muy especial.

Hoy, que se han ido a Kep, todo PSE les ha echado de menos. Al acabar los programas que se desarrollan en las instalaciones PSE no había niños ni niñas yendo de un sitio a otro, dispuestos a reírse con los monitores y a charlar un rato con ellos. Tampoco ha habido la prayer —oración en inglés—, un momento diario de rezo y meditación de los Pensionnaires, al que todo el que puede acude porque es realmente mágico.

Hoy, sin duda, faltaba en PSE, al caer la tarde, algo que forma parte sustancial de la ONG: los cánticos y las risas de sus Pensionnaires.