CENTRAL: LA MAGIA DEL ORDEN

Primer día del programa de continuidad escolar. Hoy, cuando todos los niños hayan llegado al centro PSE de Phnom Penh habrá más de mil setecientas personas allí: Un caos aparente de niños y monitores moviéndose por todo el centro PSE que, sin embargo, responde a una organización meticulosa, imprescindible para que todo funcione como un reloj.

UNA ENTRADA TRIUNFAL

06:15 de la mañana. Aquí está todo el mundo loco. Es lo que pensaría cualquier persona que pasara por delante de PSE a esa hora. Y es que no es para menos. A la entrada de PSE, haciendo pasillo, hay cerca de cien personas, vestidas con camisetas naranjas, todas iguales, bailando y cantando entusiasmadas. ¡Ésta es la forma en la que arranca el Programa de Continuidad Escolar 2017! ¡Todo es alegría!

Y cruzando el pasillo humano, entre aplausos, pasan camionetas con todos los monitores que van a cada uno de los centros situados en las cercanías de Phnom Penh —Smile Village, Takmao, Phum Russei, Prek Toal, Oberk Ka Orm (OBK), Sen Sok y Veal Sbov—. Aun así, aquí, en el centro PSE, quedan muchos niños y monitores de cada uno de los subprogramas: Teenagers, Kindergarten, Handicapped, Pensionnaires, el equipo Medical y Dental y el más numeroso de todos, Central, que cuenta con casi cien monitores, 57 jemeres y 28 europeos. A esta hora, los monitores de todos los subprogramas que permanecen en PSE, aguardan impacientes, cantando, a los más de ochocientos niños que están a punto de llegar en el turno de mañana. No es posible un recibimiento mejor. Tampoco contener la emoción cuando van llegando. Algunos tímidos, otros divertidos chocando las manos, todos curiosos, en una fila larga, muy larga.

En total, cuando todos hayan llegado habrá más de mil setecientas personas en el centro PSE. Monitores y niños de todos los subprogramas que se desarrollan aquí, yendo de un sitio a otro, jugando, duchándose, comiendo, meditando, durmiendo. Desde el cielo, PSE parecería un gran hormiguero que alguien ha revolucionado, más aún hoy, que es el primer día, el día del estreno. Pero por debajo, todo es orden y todo está medido al detalle en cada subprograma.

¡BIENVENIDOS!

LA DUCHA: ESE REGALO DIVERTIDO

En PSE, antes de empezar el día, hay que ducharse. Hay un baño para las niñas y otro para los niños. Cada baño es una sala, con una gran alberca, construida toda a lo largo de la pared, donde a cazos de agua fría, las niñas y los niños, tapados con kramas de colores—el krama es un pañuelo grande de cuadros, con múltiples usos, típico de Camboya—que dejan ver su delgadez, se remojan y se enjabonan. A la entrada de los baños el equipo de Dental reparte un cepillo de dientes a cada niño y pasta para que se laven. Algunos niños tratan de evitar la ducha o simulan que se han duchado mojándose el pelo, pero el grupo de monitores que hoy se encarga de la ducha controla que todos los niños y niñas se laven antes del desayuno.

“Niñas pequeñas que ejercen todo el día de madres de niñas aún más frágiles que ellas. En PSE hay muchas niñas así.”

Para casi todos los niños que vienen a Central la ducha es un regalo porque no tienen opción de lavarse en sus casas y además ese momento es siempre muy divertido. Para los pocos niños a los que no les gusta el agua… ¡el premio por ese pequeño esfuerzo está cerca y también hay premio para el resto! un plato de arroz y pescado ahumado les espera. Durante el desayuno, aunque a todos se les da una cuchara habrá quien prefiera comer directamente con las manos.

En PSE hay muchos niños que no tienen la posibilidad de lavarse en sus casas; darles la oportunidad de bañarse es ayudarles a cubrir una necesidad básica.
Lavarse los dientes: una batalla diaria.

A FORMAR

En Central se esperan alrededor de novecientos niños diarios, cerca de cuatrocientos en el turno de mañana y otros cuatrocientos en el turno de tarde, a los que se añaden los de la mañana que quieran estar todo el día.

Con tantos niños es indispensable tener una organización casi perfecta. Por eso, el equipo de Central reúne el lunes de cada semana a todos los niños de cada turno y bajo las extrañas consignas de cho chua, cho chua (en camboyano significa filas) y on koi, on koi (en camboyano, tomad asiento) consigue formar en tiempo record, en la cancha de baloncesto, veinte filas, intentando además que los niños de cada una sean de la misma edad, según la altura. Después dan pulseras del mismo color a los niños de cada grupo y recogen en una lista los nombres de cada uno. Todos los días de la semana, se pasará lista.

En Central, al inicio del día, veinte filas de veinte niños cada una serán formadas. Cada fila será un grupo para los juegos y actividades de la semana.

“Lo único importante es ser todo tú en cada actividad hasta hacerte parte de ella, hasta ser casi como un niño más. Cuando es así, cada actividad se convierte en una experiencia increíble para los niños.”

Entre las filas está Tanie, una niña de dos años, y Siewan, su hermana de doce. Tanie es diminuta y frágil, tanto que uno querría abrazarla fuerte. Debería estar en Kindergarten, donde están los niños de hasta dos años, pero a veces, dice Julián, uno de los dos coordinadores de Central, no es posible separar a los pequeños de sus hermanos y es mejor dejarles juntos. En PSE hay muchas niñas así. Niñas pequeñas que ejercen todo el día de madres de niñas aún más frágiles que ellas.

Tanie, que tiene dos años, debería estar en Kindergarten, pero juega en Central, porque sería imposible separarla de su hermana..

INTERIOR Y EXTERIOR

Hoy lunes, en Central es día de actividades. Cada grupo de niños será guiado a lo largo de las actividades por dos monitores jemeres, al lugar donde los monitores europeos esperan junto con el material necesario para cada actividad. En total, hay preparadas veinte actividades: la mitad se harán en aulas y la otra mitad en los patios. Durante algo más de dos horas los niños irán pasando de una actividad a otra. En un aula cerca de la entrada, Lucía, primer año de monitora, juega en un corro con sus niños al Director de Orquesta. “Estoy feliz” ha dicho después “con la ayuda de mis compañeros jemeres todo ha salido fenomenal”. En el aula de Nacho, todos andan concentrados en descubrir el Efecto Mariposa, colocando fichas de dominó, todas en fila, todas de pie, haciendo figuras, que luego tiraran con un simple click en la primera de ellas. Y en la sala del fondo, Pelayo, brinca entre las mesas con los pies atados mientras las niñas gritan divertidísimas y corren alborotadas tratando de no ser pilladas. “Lo más importante es ser todo tú en cada actividad hasta hacerte parte de ella, hasta ser casi como un niño más. Cuando es así, cada actividad se convierte en una experiencia increíble para los niños” dice Pelayo.

Fuera de las aulas, diez grupos practican todo tipo de juegos, deportes y actividades. Dentro y fuera todo es risa, todo es ilusión.

En PSE los niños se sienten agradecidos por cada juego. Al final de cada uno dan siempre las gracias a los monitores.
Cuando las actividades funcionan.

CIERRO LOS OJOS

Resulta chocante, después de la excitación de los juegos, ver a todos los niños reunidos en el gran patio cubierto, tan quietos ahora. Un monitor jemer habla despacio. Los niños están en filas de nuevo, sentados, erguidos, con los ojos cerrados, muy quietos. Es el momento de la meditación ¿Cómo es posible que estén tan serenos?

CUBRIENDO NECESIDADES: EL EQUIPO DE APOYO —SERVICE TEAM—

Después, perfectamente organizada, vendrá la hora de la comida. Aquí, hay cosas que funcionan aparentemente solas: las comidas calientes y a tiempo; los barreños para lavarse las manos y los que se usan para fregar los platos, todos en su sitio, los kramas perfectamente tendidos secándose en el patio mientras los niños comen. Sin embargo, detrás de todo ello, hay un equipo que hace posible este orden: el Service Team, que realiza un trabajo invisible y valiosísimo sobre el que volveremos a hablar.

Trasladar la comida al patio, donde será servida a los niños, es una de las tareas del Service Team.
Antes de la comida, los niños se lavan las manos en los dos barreños que ha preparado el Service Team. El primero tiene agua y jabón, el segundo, solo agua para aclarar las manos.
La comida, servida por el Service Team, es siempre bienvenida por los niños.

SOÑAR

Mientras los niños del primer turno comen, los del turno de tarde estarán llegando. Y mientras los del turno de mañana se echan la siesta, se les unirán los del turno de tarde. Nadie diría que durante un rato en PSE los niños se han multiplicado por dos. Después de la siesta, los de la mañana se irán y los de la tarde se ducharán. Y mientras se duchan, nadie diría tampoco, viendo el entusiasmo de los monitores en las duchas del turno de tarde, que a las siete de la mañana estaban haciendo lo mismo. A partir de ese momento, la tarde se convertirá en una magnifica repetición de la mañana.

Descansar es una necesidad básica que PSE intenta cubrir.

Al final del primer día, aunque todo el mundo está agotado, hay un sentimiento común de gran satisfacción: ¡Todo ha salido bien!

Es hora de descansar, revisar la agenda del día siguiente y si es posible, incluso, mejorar.

¡Ahora a recuperar fuerzas!

Hasta mañana, PSE.

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